Contabilidad y régimen fiscal de clubes deportivos: el impuesto de sociedades y el IVA

El tema que vamos a tratar en este momento no es muy habitual en la línea de artículos de este blog, pero lo traemos a colación por dos motivos: el primero es que, la llegada del final del año supone la obligación de muchos clubes de aprobar las cuentas anuales en asamblea, y el segundo motivo es la cantidad de dudas que nos han llegado de muchos clubes en este sentido.

Trataremos de ser breves y concisos, en un tema que es de por si, algo farragoso.

En cuanto al IVA:

Las clubes deportivos, como asociaciones, deberían estar dadas de alta en el epígrafe correspondiente a la actividad que realicen por lo que a efectos fiscales deberían emitir facturas con su correspondiente IVA salvo que se les pueda aplicar alguna exención.

En caso de que al club deportivo en cuestión le sea de aplicación alguna de las exenciones de la Ley del IVA, no emitirá facturas con IVA lo que conlleva que tampoco podrá deducirse el IVA soportado en la adquisición de bienes y servicios.

La pregunta que solemos responder con mayor asiduidad es ¿debo emitir facturas con IVA? La respuesta es sencilla, SÍ salvo que este exento de dicha obligación.

¿Qué clubes/asociaciones están exentas?

En primer lugar existe una exención genérica para todas aquellas asociaciones respecto de las cuotas y servicios prestados a sus asociados, es decir: las cuotas de socio no llevan IVA (artículo 20.12 de la LIVA).

En segundo lugar, estarán exentos de IVA todos aquellos clubes considerados “entidad o establecimiento de carácter social” es decir el que cumpla fines sociales y así haya sido declarada como tal.

¿Si he sido declarado entidad de carácter social, estoy exento en todo caso?

Únicamente respecto de los servicios directamente relacionados con los fines sociales de la entidad, no estando exentos los servicios ajenos a la actividad del club.

En cuanto al impuesto de SOCIEDADES

Hasta no hace mucho, las entidades sin ánimo de lucro no declaradas de utilidad pública cuyos ingresos no superasen los 100.000 euros anuales, o cuyas rentas no exentas sometidas a retención no superasen los 2.000 euros anuales (siempre que todas las rentas exentas estuvieses sometidas a retención), no tenían obligación de presentar la declaración del impuesto de sociedades (artículo 136.3 Declaraciones del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo).

Este panorama ha cambiado desde la entrada en vigor de la Ley 27/2014 de 27 de noviembre (entrada en vigor el 1 de enero de 2015).

Desde el 1 de enero de 2015 las entidades sin ánimo de lucro, como por ejemplo los clubes deportivos, tendrán que declarar en el impuesto de sociedades.

Esto supone que los clubes deportivos, según esta norma, deberían llevar una contabilidad adaptada al plan contable en vigor y especialmente dicha contabilidad debería de adecuarse a la Resolución de 26 de marzo de 2013, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por la que se aprueba el Plan de Contabilidad de pequeñas y medianas entidades sin fines lucrativos.

El hecho es que la anterior norma solo se aplica a fundaciones de competencia estatal y asociaciones declaradas de utilidad pública, generalmente integradas por fundaciones del sector público estatal.

¿Cómo afecta a mi club?

No parece que exista la obligación de llevar contabilidad según un plan y modelo estricto, si bien, si existe la obligación de realizar el impuesto de sociedades con la siguiente excepción (que suele aplicarse en la mayoría de los clubes).

¿Tendré que realizar el impuesto de sociedades?

Como no podía ser de otra forma, debido a la presión de miles de entidades sin ánimo de lucro en toda España y aprovechando una norma que “pasaba por aquí”, el Real Decreto-ley 1/2015, de 27 de febrero,de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social,  señala en su artículo 7  que:

Con efectos para los períodos impositivos que se inicien a partir de 1 de enero de 2015, se modifica el apartado 3 del artículo 124 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, que queda redactada de la siguiente forma:

Los contribuyentes a que se refieren los apartados 2, 3 y 4 del artículo 9 de esta Ley estarán obligados a declarar la totalidad de sus rentas, exentas y no exentas.

No obstante, los contribuyentes a que se refiere el apartado 3 del artículo 9 de esta Ley no tendrán obligación de presentar declaración cuando cumplan los siguientes requisitos:

  1. a) Que sus ingresos totales no superen 50.000 euros anuales.
  2. b) Que los ingresos correspondientes a rentas no exentas no superen 2.000 euros anuales.
  3. c) Que todas las rentas no exentas que obtengan estén sometidas a retención.”

¿Tendré que declarar el impuesto de sociedades de mi club?

En principio, y generalizando, podríamos decir que no, salvo que se cumplan los tres supuestos señalados anteriormente, que en caso de clubes pequeños es difícil que se den. Básicamente, respecto de la norma anterior se ha variado el límite exento de los 100.000 euros a los 50.000 euros de ingresos anuales.

 

Alejandro López

Abogado.

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Senderismo o Peregrinación: el curioso caso del camino de Santiago

Hace unas semanas tuvo lugar en Santiago de Compostela el I Congreso internacional del Camino de Santiago, denominado (vuelta con los anglicismos) “The Fair Way”.

Al mismo acudieron personajes y personalidades de muy diversos sectores y procedencias: cuerpos de seguridad del estado, políticos, hosteleros, peregrinos, economistas, famosos, españoles, franceses, alemanes, japoneses, y un largo etcétera. La idea era poner en común el estado actual del camino de Santiago a su paso por diversas CCAA del estado y los retos que le esperan al futuro.

El Congreso, al que pude acudir brevemente, tuvo un denominador común: la exaltación que hizo la Administración gallega sobre el impacto e interés socioeconómico que “el camino” tiene en el sector turístico de Galicia. Nada que objetar al respeto. Se trata de un reclamo turístico que se viene explotando desde la edad media.

Una vez señalado lo anterior, a la vista de la exposición realizada por el gerente de la entidad publica que gestiona todo lo que tiene que ver con el “XACOBEO”, tuve la oportunidad de realizar la siguiente pregunta:

  • ¿Considera usted que, sin perjuicio de los fines de peregrinaje o deportivos perseguidos por cada usuario/caminante, sería necesario que la Administración tuviera en cuenta la red de senderos del Camino de Santiago como lo que son? Es decir, ¿Debería la administración tener en cuenta que los peregrinos realizan actividades en el medio natural empleando para ello senderos custodiados/mantenidos por la Administración pública?

La respuesta era la esperada: el camino de santiago es mucho más que un sendero.

Señores de la Administración Pública y del Camino de Santiago, sin perjuicio de los muy respetables fines con los que cada cual realice la peregrinación a Compostela, no está de más darse cuenta de lo siguiente:

  • El peregrinaje se realiza sobre senderos, esto es, caminos públicos explotados turísticamente por la Administración.
  • La Ley de Bases de Régimen local atribuye el mantenimiento de estos caminos públicos a las corporaciones locales, salvo atribución a otra Administración, como ocurre en la CA de Galicia al existir una Ley específica que obliga a la Comunidad Autónoma a vigilar el mantenimiento y señalización del Camino de Santiago a su paso por Galicia.
  • Los senderos son áreas de actividad terrestre a través de los cual se desarrollan actividades “deportivas” consideradas “de riesgo” por nuestros Tribunales, por lo que la labor de mantenimiento y señalización debe ser estricta.

La policía nacional, la Guardia Civil y Protección Civil, en el referido congreso, coincidieron en señalar que la señalización actual del camino de Santiago es escasa y está mal mantenida, siendo éste uno de los motivos más habituales de pérdidas, extravios y accidentes.

Señores de la Administración Pública, reitero que, sea cual sea el interés de cada uno en realizar el camino de Santiago, no debemos abstraernos con conjeturas y estar a la realidad de los hechos: el lugar de desarrollo de nuestra actividad y qué actividad estamos haciendo, que no es otra que caminar por un medio en ocasiones agreste y mal señalizado. No olvidemos a quién corresponde su mantenimiento y vigilancia.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

Alejandro López

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Fuente: Fotonazos.net

¡Basta ya! Poderoso caballero es don dinero: chiringuitos y carreras por montaña.

Una regla básica de todo capitalista que se precie es: “reducción de costes en pro de mayores beneficios”.

Que el deporte es un negocio es algo que hace tiempo que tenemos asumido. Que es un negocio muy rentable, también lo tenemos claro, pero lo que no sabiamos es que, además del fútbol, hay otros muchos deportes que generan gran cantidad de ingresos a sus organizadores, entre ellos, las carreras por montaña.

Veamos someramente como funciona el “chiringuito”:

Yo club / asociación / federación / empresa / particular / ayuntamiento / etc., publicito una carrera por montaña en un punto con cierto atractivo deportivo o paisajístico (o sin él), solicito los permisos, busco patrocinadores, organizo dentro de mis posibilidades, desarrollo la carrera y cuento los beneficios (porque no hay que olvidar que la mayoría de las carreras se hacen con ánimo de lucro propio o ajeno).

Si hacemos un cálculo rápido, en la mayor parte de las carreras el 50% del precio de la inscripción es beneficio, con lo que convertimos el mercantilismo exacerbado y el ánimo de lucro no en una consecuencia, sino en un objetivo primordial del evento. Volviendo al principio, si a ésto unimos que “a menos gasto, más beneficio”, incurriremos fácilmente en un deficiente servicio que supone, un mayor ingreso y un desencanto del participante.

¿Sólo incurrimos en desencanto? No, para nada. Ya hace tiempo me refería a la responsabilidad del organizador de carreras por montaña (https://derechoymontana.wordpress.com/2013/11/08/correr-y-correr-la-organizacion-de-carreras-en-montana/). El deportista descarga su seguridad en una organización que debe ofrecer unos servicios adecuados, unos protocolos concretos y debe actuar con la diligencia que se le presupone, que será la máxima contenida en nuestra normativa y auspiciada, también, por el principio de la responsabilidad social.

La mayor parte de las veces el organizador, con un protocolo de seguridad y un estudio jurídico deficiente, desarrolla un evento multitudinario sin tener en cuenta las consecuencias, que en la mayor parte de las ocasiones no son graves por “gracia de Dios”. La asunción de la posibilidad de un accidente o de un rescate se tiene asumida (así lo hemos visto recientemente) pero, ¿asumen los organizadores su falta de diligencia en caso de siniestro? ¿cumplen con todas las exigencias legales? ¿ofrecen lo que realmente publicitan o directamente reducen la calidad del servicio en pro del beneficio?

Es dificil que las autoridades incidan en ello, en esa responsabilidad social y jurídica de los organizadores, por lo que son ésto los que deben velar por la seguridad del corredor y los participantes lo que deben hacerlo para que no “les tomen el pelo”.

Seamos conscientes con lo que hay y con lo que debería haber.

Alejandro López

Abogado.

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