La responsabilidad del club en el préstamo de material a sus socios

No sólo se trata de una conducta habitual sino que es una de las clásicas prestaciones de servicios que un club suele hacer en favor de sus asociados y que viene de lejos en el tiempo. No en vano, desde hace muchos años, quizá desde el germen de las propias agrupaciones de montañismo, el préstamo de material ha sido uno de los motivos por el que muchos de los escaladores y montañeros noveles se ha asociado y ha decidido formar parte de estos colectivos.

Si bien lo anterior, con la modernidad no solo ha crecido el número de practicantes, sino el aumento del tipo de materiales, la complejidad en el uso y, cómo no, las reclamaciones.

Es, precisamente, a este último detalle, el de la responsabilidad jurídica del club en el préstamo del material en el que nos vamos a centrar.

En primer lugar hay que destacar que el préstamo de material realizado a los socios es una prestación de servicios del club, al igual que sucede con la cesión para el uso de una instalación, la organización de una actividad o el alquiler de una taquilla. Es por ello que el club, en su deber de diligencia, responderá por cualquier daño que se haya producido al socio por culpa o negligencia de la entidad.

Como cualquier caso de responsabilidad civil de los acogidos en el artículo 1902, es preciso para que concurra responsabilidad que exista dolo o negligencia del club, de sus encargados o de sus directivos. Por lo tanto, el club no responderá por un incorrecto o inadecuado uso del material sino cuando el material prestado este, por ejemplo, defectuoso, dañado o caducado. Es en ese tipo de negligencia donde responderá el club.

Si bien lo anterior y teniendo claro que no se responderá por un incorrecto uso, nos asalta la siguiente duda ¿Qué ocurre entonces si prestamos material, a sabiendas, a un asociado novel? Lo ideal en estos casos es salvar la responsabilidad del club entregando un contrato de consentimiento informado en el que se indique que el material se presta bajo la única responsabilidad del prestatario y que será éste el que garantiza que tiene nociones para su uso y se responsabiliza del mismo. Lo dicho, esto no es óbice para que el club responda si el material está defectuoso, dañado o caducado, sin perjuicio de las posibles acciones de repetición contra el fabricante del material, en su caso.

Por tanto, en conclusión, el club no responderá por la forma de uso, correspondiendo en este caso la responsabilidad al propio usuario, siendo recomendables los contratos de préstamo con condiciones a la hora de entregar el material, pero sí responderá del estado del material. En este caso no responderán los socios, sino el propio club como entidad (a través de su seguro de Responsabilidad Civil) en caso de accidente, e incluso la Junta Directiva en los casos previstos por la Ley Organica reguladora del derecho de asociación.

Alejandro López – Abogado

Técnico EGAM

Master en Derecho de Montaña

Master en Derecho Deportivo.

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Contabilidad y régimen fiscal de clubes deportivos: el impuesto de sociedades y el IVA

El tema que vamos a tratar en este momento no es muy habitual en la línea de artículos de este blog, pero lo traemos a colación por dos motivos: el primero es que, la llegada del final del año supone la obligación de muchos clubes de aprobar las cuentas anuales en asamblea, y el segundo motivo es la cantidad de dudas que nos han llegado de muchos clubes en este sentido.

Trataremos de ser breves y concisos, en un tema que es de por si, algo farragoso.

En cuanto al IVA:

Las clubes deportivos, como asociaciones, deberían estar dadas de alta en el epígrafe correspondiente a la actividad que realicen por lo que a efectos fiscales deberían emitir facturas con su correspondiente IVA salvo que se les pueda aplicar alguna exención.

En caso de que al club deportivo en cuestión le sea de aplicación alguna de las exenciones de la Ley del IVA, no emitirá facturas con IVA lo que conlleva que tampoco podrá deducirse el IVA soportado en la adquisición de bienes y servicios.

La pregunta que solemos responder con mayor asiduidad es ¿debo emitir facturas con IVA? La respuesta es sencilla, SÍ salvo que este exento de dicha obligación.

¿Qué clubes/asociaciones están exentas?

En primer lugar existe una exención genérica para todas aquellas asociaciones respecto de las cuotas y servicios prestados a sus asociados, es decir: las cuotas de socio no llevan IVA (artículo 20.12 de la LIVA).

En segundo lugar, estarán exentos de IVA todos aquellos clubes considerados “entidad o establecimiento de carácter social” es decir el que cumpla fines sociales y así haya sido declarada como tal.

¿Si he sido declarado entidad de carácter social, estoy exento en todo caso?

Únicamente respecto de los servicios directamente relacionados con los fines sociales de la entidad, no estando exentos los servicios ajenos a la actividad del club.

En cuanto al impuesto de SOCIEDADES

Hasta no hace mucho, las entidades sin ánimo de lucro no declaradas de utilidad pública cuyos ingresos no superasen los 100.000 euros anuales, o cuyas rentas no exentas sometidas a retención no superasen los 2.000 euros anuales (siempre que todas las rentas exentas estuvieses sometidas a retención), no tenían obligación de presentar la declaración del impuesto de sociedades (artículo 136.3 Declaraciones del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo).

Este panorama ha cambiado desde la entrada en vigor de la Ley 27/2014 de 27 de noviembre (entrada en vigor el 1 de enero de 2015).

Desde el 1 de enero de 2015 las entidades sin ánimo de lucro, como por ejemplo los clubes deportivos, tendrán que declarar en el impuesto de sociedades.

Esto supone que los clubes deportivos, según esta norma, deberían llevar una contabilidad adaptada al plan contable en vigor y especialmente dicha contabilidad debería de adecuarse a la Resolución de 26 de marzo de 2013, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por la que se aprueba el Plan de Contabilidad de pequeñas y medianas entidades sin fines lucrativos.

El hecho es que la anterior norma solo se aplica a fundaciones de competencia estatal y asociaciones declaradas de utilidad pública, generalmente integradas por fundaciones del sector público estatal.

¿Cómo afecta a mi club?

No parece que exista la obligación de llevar contabilidad según un plan y modelo estricto, si bien, si existe la obligación de realizar el impuesto de sociedades con la siguiente excepción (que suele aplicarse en la mayoría de los clubes).

¿Tendré que realizar el impuesto de sociedades?

Como no podía ser de otra forma, debido a la presión de miles de entidades sin ánimo de lucro en toda España y aprovechando una norma que “pasaba por aquí”, el Real Decreto-ley 1/2015, de 27 de febrero,de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social,  señala en su artículo 7  que:

Con efectos para los períodos impositivos que se inicien a partir de 1 de enero de 2015, se modifica el apartado 3 del artículo 124 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, que queda redactada de la siguiente forma:

Los contribuyentes a que se refieren los apartados 2, 3 y 4 del artículo 9 de esta Ley estarán obligados a declarar la totalidad de sus rentas, exentas y no exentas.

No obstante, los contribuyentes a que se refiere el apartado 3 del artículo 9 de esta Ley no tendrán obligación de presentar declaración cuando cumplan los siguientes requisitos:

  1. a) Que sus ingresos totales no superen 50.000 euros anuales.
  2. b) Que los ingresos correspondientes a rentas no exentas no superen 2.000 euros anuales.
  3. c) Que todas las rentas no exentas que obtengan estén sometidas a retención.»

¿Tendré que declarar el impuesto de sociedades de mi club?

En principio, y generalizando, podríamos decir que no, salvo que se cumplan los tres supuestos señalados anteriormente, que en caso de clubes pequeños es difícil que se den. Básicamente, respecto de la norma anterior se ha variado el límite exento de los 100.000 euros a los 50.000 euros de ingresos anuales.

 

Alejandro López

Abogado.

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Puenting Tarantino

Como si de un “film” satírico violento o una comedia burlesca, incluso semejante al esperpento “Valleinclanesco”, se nos presentan los accidentes en actividades deportivas de riesgo en los últimos tiempos, sobre todo las que tienen que ver con el medio natural.

La obligada disyuntiva jurídica y cinéfila entre buenos y malos, o “extramalísimos” y “superbuenérrimos”, ha llegado a las pantallas de la realidad. Cierto que teníamos bastante con los medios de prensa, con los profesionales acreditados, con los españoles de pito y tarjeta amarilla, hasta que se nos presenta el resto de la opinión pública. No es menos cierto que la opinión que ahora vierto no tiene más de cierto que el resto de ellas, pero ofrece una visión diferente.

Si nos queremos cargar al malo, porque ha sido malo, optaríamos por la solución fácil, que se contrarresta con el beneplácito otorgado al bueno, que siempre es muy bueno, sufre, es un reprimido social (un hombre de raza negra en los campos de algodón, o una pobre chica de amarillo que busca venganza, se me ocurre) y en la mayor parte de las ocasiones está desarmado o no tiene pajolera idea de usar una pistola.

Pero es que detrás de ese cabeza de turco, del protagonista, siempre está la organización criminal, y el bueno, que algo habrá hecho para merecer tanto mal (como decía Barón Rojo en los años ´80). Puede, incluso, que nos encontremos con alguien que se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero como dicen las madres ¿para qué te habrás metido a eso?

No excuso las voces que claman al cielo por una regulación estricta en determinadas materias. Imagino que sabréis por donde voy. De hecho creo que en los últimos años he sido uno de los más críticos con ciertas materias poco o mal legisladas en este país, e incluso sujetos que a pesar de vivir del turismo, lo han ido dejando de lado. Pero sí me parece justo otorgar una cierta duda a las diferentes versiones y ofrecer una objetiva, de la indudable pugna entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal.

Una Sentencia de un Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Madrid de hace unos meses, venía a sentar precedente con una, sírvame la posibilidad de usar esta expresión, “perogrullada”: no se puede tener a los ciudadanos por incapaces, por seres que van por la vida como espectros inertes que arrastran los pies por la acera y no asumen ni el más mínimo peligro. Todo ello se refería a la reclamación que una señora interpuso frente a un ayuntamiento por haber tropezado con una baldosa que levantaba dos centímetros del nivel del piso. Lógico.

Pues bien. Viendo la “película de la semana” no daba crédito cuando oía que la causa de todo había sido un malentendido.

¿Un malentendido? Tim Robins casi pasa una cadena perpetua por un malentendido… aunque esta no es la cuestión.

Que la prensa señale como causa sine qua non la onomatopeya “ou” frente a “au”, me parece ante todo: sangrante. Cierto que a los españolitos de a pie siempre se nos han dado mal los idiomas, por eso no nos llaman para trabajar en la NASA, pero confundir un “NOW” con un “NO”… algo habrá que exigir al bueno, o a la organización… que para algo están.

Y es que no olvidemos dos cosas fundamentales: cierto que la seguridad jurídica debe ofrecerse al cliente (el bueno), cierto que el cliente espera recibir seguridad jurídica del técnico (el malo), pero no es menos cierto que, también el contratista principal (el feo) tiene que velar por que todo ello se lleve a cabo a en un ámbito de seguridad jurídica y práctica óptima, que para algo es el organizador principal y debe responder (1903 del Código Civil).

Sírvanos este filme para aprender y dar un par de capones a la administración, que nunca sabe nada cuando tienen miedo de su propio bolsillo, pero no confundamos las sanciones y reprobaciones administrativas (ahí viene el Ministerio de Fomento) con la estigmatización del malo de la película, porque a lo mejor el bueno no es tan bueno y el feo quizá lo sea un poco más.

Y no olvidemos una cosa, si entramos en un bar de carretera que abre hasta el amanecer, quizá debamos poner algo por nuestra parte, porque como dice tu abuela: “eso te pasa por meterte donde no te llaman”.

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