Seguros Federativos 2017: cuestiones a tener en cuenta

Como todos los años a finales de diciembre o principios de enero, la actividad administrativa se vuelve frenética en clubes y federaciones territoriales como consecuencia de la tramitación de las nuevas licencias federativas para el año nuevo.

Con carácter general la mayoría de los montañeros nos preocupamos de revisar los precios (con una clara tendencia al incremento año tras año) y de “contratar” la licencia federativa cuyo seguro más se ajuste a nuestras condiciones deportivas. Que si la modalidad A, la B, la C, que si esta me vale para hacer determinada actividad, que sí me cubrirá en el extranjero, en Marruecos, en EEUU, etc.

Pues bien, partiendo de que el seguro de “asistencia sanitaria” (seguro de accidentes) es de obligada suscripción en las licencias federativas, existen algunas cuestiones que deberemos analizar en las pólizas (si las ponen a nuestra disposición, cosa que debemos exigir) con el fin de evitar sorpresas indeseadas.

Todas las cuestiones que ahora voy a plantear se me han consultado en los últimos años, algunas de las cuales han dado lugar, incluso, a reclamaciones judiciales frente a determinadas compañías de seguros:

1.- Cobertura de asistencia sanitaria:

Por lo general la mayoría de las compañías aseguradoras es a este tema al que prestan mayor atención, siendo las coberturas (rondando los 12.000 euros en muchas de ellas) adecuadas para cubrir las contingencias hospitalarias básicas.

Debemos prestar atención sobre todo a los máximos y mínimos de cobertura en España y en el extranjero (generalmente se excluye EEUU, CANADA y MEXICO).

Atención también a la cobertura en caso de visitar países en conflicto (se recomienda visitar la página del ministerio de asuntos exteriores para mayor información sobre nuestros destinos de viaje).

2.- Cobertura por fallecimiento y similares:

Normalmente no dan problemas. Son coberturas mínimas y escasas porque por lo general este tipo de contingencias están cubiertas por otros seguros de vida o laborales.

3.- Cobertura por responsabilidad civil:

No todas cubren la RC NO profesional, pero no estaría de más contratar una póliza federativa que garantice mi responsabilidad civil en caso de siniestro con un tercero y de demostrarse nuestra negligencia. Hay alguna sentencia que condena a seguros de este tipo (Federativos) a hacerse cargo de la RC en siniestros con causa de muerte entre dos escaladores amateurs. Vigilemos las coberturas mínimas (recomendable: 150.000 euros por víctima, como mínimo).

4.- Rescate:

Ya tuvimos oportunidad hace un año de hacer un profundo análisis de cada una de las pólizas federativas y los resultados fueron sorprendentemente negativos en cuanto a las coberturas.

Recomendamos como mínimo 9.000 euros de cobertura en España y 12.000 en el extranjero. Que el rescate se cubra en caso de accidente, pérdida, extravío o situación de riesgo para la vida o la salud, evitando así la interpretación a favor de la compañía (como suele ocurrir en muchos casos). En todo caso no se debe limitar la cobertura a actividades federativas y/o informadas a la federación (como ocurría con la Valenciana), sino que debe garantizar cualquier actividad realizada a título particular por el federado.

5.- Hospitales:

Debemos analizar si los hospitales en los que se garantiza la asistencia sanitaria están próximos a nuestro domicilio, con el fin de agilizar la curación.

 

El problema que se nos plantea es el siguiente ¿Podemos contratar la póliza que más nos convenga o escoger la CCAA en la que nos queremos federar?

Con carácter general la respuesta debería ser afirmativa, si bien, ya el año pasado la Federación Madrileña avisaba de la posible territorialidad de las licencias en algunas federaciones autonómicas, lo que supondría que se garantizaría la asistencia de urgencia en cualquier punto de España, si bien el tratamiento médico posterior a la urgencia debería realizarse en un centro de la CCAA que expidiese la licencia.

Este asunto, que está por ver en las licencias del 2017 (una vez tengan a bien publicar todas los seguros cada CCAA) supondría que un asturiano podría federarse en la madrileña por tener esta última federación mejores precios o coberturas, pero si entrase a actuar la territorialidad sólo podría hacer uso de los centros médicos ubicados en Madrid.

Esto que a todas luces pudiera parecer contrario a Derecho, y sobre todo contrario a las normas reguladoras del seguro deportivo es un tema a analizar detenidamente y determinar si existe un Derecho de las federaciones a limitar en sus pólizas este tipo de asistencia (salvo la primaria y de urgencia que, repetimos, es ilimitada territorialmente) con el fin de abaratar costes.

En todo caso, analicemos lo que contratamos para no darnos sustos.

Alejandro López Sánchez

Abogado

Consultas por mensaje o a asesoría@campoiv.es

 

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Responsabilidad en la gestión de rocódromos

Hace meses me lancé a escribir un post sobre los requisitos legales para la instalación de un rocódromo, pues bien, desde aquel lejano análisis la proliferación de rocódromos (tanto privados, como públicos, grandes o pequeños) ha tenido cierta repercusión, siendo muchas las consultas que me han llegado y varios los litigios que hemos tenido que resolver o a los que nos hemos enfrentado.

Partiendo de que tenemos funcionando nuestro rocódromo público, se trate de una instalación pequeña de un club o una gran instalación titularidad de una gran empresa (vamos a dejar esta vez de lado a las instalaciones que son titularidad de las administraciones públicas), la mayoría de las consultas vienen referidas a cuestiones que afectan a posibles RESPONSABILIDADES en la gestión.

Tratemos de analizarlas:

Partimos de la idea siguiente: una persona o entidad que, por acción u omisión cause un daño a una persona interviniendo culpa o negligencia, estará obligada a reparar el daño causado. Este principio contenido en el artículo 1902 del Código Civil recoge la idea fundamental de la culpa extracontractual, la que suele ser más habitual de percibir en el caso de que un usuario de nuestra instalación sufra un siniestro.

Cuando ofrecemos una instalación deportiva al público debemos tener presente que, lo hagamos con ánimo de lucro o no, debemos tomar todas las medidas necesarias para evitar que los riesgos inherentes a este deporte puedan producirse. Esto implica tener en cuenta y adoptar todas las medidas de seguridad necesarias (las que sean legalmente exigibles y las que no) para evitar que los usuarios puedan lesionarse.

En el último año han entrado en mi despacho más de media docena de accidentes ocurridos en rocódromos en los que los usuarios habían sufrido lesiones de consideración por una mala gestión del mismo. La evitación del siniestro, y en consecuencia, la evitación de la responsabilidad, se conseguiría adoptando las medidas de seguridad necesarias.

¿Cuáles son esas medidas?

La correcta colocación y estado de las colchonetas (en caso de Boulder) y, además, del material técnico de escalada (cuerdas, mosquetones, arneses, etc.).

La contratación de técnicos especializados.

La correcta instalación y homologación del rocódromo.

La correcta ubicación e instalación de las presas.

ETC.

Todas las medidas anteriores son ideas para minimizar la responsabilidad y favorecer la prueba de la diligencia, tendentes a evitar que puedan exigirnos responsabilidades por culpa o negligencia o por no haber sido capaces de gestionar de forma suficiente el riesgo de la actividad.

¿Quiénes?

Podrán ser responsables los titulares de la instalación, los encargados de la gestión, los técnicos o monitores, los directivos del club, etc.

¿Qué tipo de actividades?

La máxima diligencia se nos exigirá tanto en la gestión diaria de la instalación deportiva como en la que corresponda a la realización de una actividad o evento puntual, donde las medidas a adoptar deberán ser las máximas igualmente.

¿Cómo minimizarlo?

Además de adoptar todas las medidas de seguridad necesarias, será imprescindible (además, por así exigirlo la norma en determinados casos) contar con un seguro de responsabilidad civil de explotación o general que cubra la actividad, un seguro de asistencia sanitaria (para evitar que la seguridad social nos pase los gastos de asistencia médica) y entregar los contratos de consentimiento informado necesarios para dicha actividad. En caso de menores se hace necesario también contar con los consentimientos paternos.

¿Consecuencias?

Las consecuencias en caso de negligencia podrán ser, el pago de una indemnización (valorada según el baremo de accidentes de tráfico) o, en su caso, la posibilidad de verse inmerso en un juicio en vía civil (la mayoría de las veces) o en vía penal en caso de que existan lesiones u otros tipos penales en supuestos de imprudencia.

Como vemos no se trata de una cuestión baladí que deba ser tomada a la ligera, sino que el aumento de instalaciones de este tipo y el número de practicantes han hecho aumentar de modo considerable el número de reclamaciones, que en primer lugar pueden corresponder al seguro, pero que en otros casos pueden acabar derivadas a los tribunales, bien en vía civil o en vía penal.

Tratemos de evitar estos malos tragos tratando de gestionar nuestras instalaciones con seriedad, seguridad y responsabilidad.

Alejandro López

Abogado (Derecho y Montaña)

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Certificado médico en carreras por montaña: el debate… jurídico

www.trailrun.esHace unas semanas la revista Trail Run (www.trailrun.es) publicaba un interesante artículo sobre la conveniencia o no de exigir certificados médicos en la carreras por montaña. Este artículo daba la visión de dos expertos en torno a la necesidad de que los organizadores conocieran el estado físico de los corredores antes de “autorizar” su participación.

Entre otras cuestiones se señalaba lo siguiente: “¿Con ese documento la organización del evento tiene la espalda cubierta? Evidentemente no. El descargo de responsabilidad, bien redactado, no desinhibe de responsabilidad a nadie, pero sí que ampara al organizador, además, no garantiza que todos los participantes están en óptimas condiciones de realizar un esfuerzo titánico. Por eso es necesario volver a poner el foco de la cuestión en el sentido común, buena fe y sensatez de los participantes inscritos.”

Voy a tratar de dar una opinión que ya di en algún que otro foro y que tiene que ver precisamente con eso, con la responsabilidad tanto del organizador como del deportista.

Vamos a partir de dos afirmaciones categóricas y que ya se recogían en el referido artículo: en primer lugar, no existe normativa específica que obligue a los organizadores a requerir el certificado médico en España, y en segundo lugar, el “descargo de responsabilidad” (más bien, contrato de consentimiento informado) no exhime de responsabilidad al organizador.

Visto lo anterior ¿Qué impacto jurídico sobre la responsabilidad del organizador tiene o no exigir un informe médico?

1.- Si bien es cierto que las cláusulas de exención de responsabilidad son nulas de pleno derecho, la firma de contratos de prestación de servicios y de consentimiento informado no sólo son importantes sino que devienen fundamentales para poder determinar hasta donde llega la asunción del riesgo del corredor y la responsabilidad del organizador.

El problema se circunscribe a  que cuanto mayor conocimiento adquiere el organizador sobre las circunstancias personales del corredor, mayor responsabilidad asume. Si un corredor comunica sus problemas físicos o posibles dolencias a la organización de la carrera, esta tendrá que tomar las medidas oportunas para garantizar la seguridad del corredor. Imaginemos que ocurrirá en el caso de carreras de miles de personas.

¿Está capacitado el organizador para garantizar hasta tal punto la seguridad del corredor afectado de determinadas dolencias o, por el contrario, recibir informes médicos supondrá dejar sin participación a muchos corredores?

2.- Tal y como ocurre en países de nuestro entorno, con mayor historia en la organización de eventos deportivos en el medio natural y de resistencia, debiera ser el propio ciudadano el que se responsabilizara de sus actos y asumiera el riesgo de participar en una carrera (o no), con determinados problemas físicos que limiten su capacidad.

A nuestro modo de ver, el incremento de incidentes graves (mayormente los que conducen a paradas cardiorrespiratorias) tienen que ver con una clara negligencia por parte del corredor. Este tipo de incidentes se evitarían en su medida con una mayor concienciación de la población y con exámenes y chequeos periódicos.

Entendemos que todo ello no se evitaría con el aporte de informes que, en su mayoría, son elaborados “ad hoc” y que únicamente incrementan el deber de diligencia de la organización, sin perjuicio de que, para determinados casos y en supuestos excepcionales, sea útil contar con un informe de un determinado corredor que garantice su concreta asistencia en caso necesario.

La exigencia de certificados médicos supone actuar en consecuencia, para el organizador tomando las medidas o limitando la participación y, para el caso de los corredores, ser consecuentes y asumir sus limitaciones.

¿Estamos preparados para ello? En cuanto no asumamos nuestras responsabilidades como ciudadanos, yo por mi cuenta, seguiré defendiendo la no necesaria aportación de informes médicos.

Alejandro López

Abogado

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